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viernes, 22 de mayo de 2020

458.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN.

Evangelio de san Juan 16, 23b-28 

 “Viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente”. Referencia a la pasión, demostración vivencial del amor de Dios Padre; y ya no se trata de hablar de Dios con imágenes sino desde la vida de cada día. Esto lo traducimos en que no sólo basta hablar del amor de Dios sino que tenemos que vivir el amor de Dios en los encuentros con los otros, con los familiares, amigos, etc.; no sólo hablar sino vivir el mandato del Señor. Jesús de Nazaret no sólo hablaba sino que vivía el amor de Dios Padre, en sus encuentros con la gente humilde, los menesterosos, los enfermos, leprosos, pecadores, etc., les hablaba del amor de Dios Padre; y hoy esa presencia eres tú, somos nosotros. Muchas veces somos la única Biblia que mucha gente lee. Por eso, además, tenemos que ser claros en nuestro lenguaje, que sea actual, palabras que lleguen a la gente; y no hay palabras que mejor lleguen que las del propio testimonio, las que nacen del corazón. La Biblia nos trae palabras de Dios que han pasado por el corazón del pueblo, la experiencia de fe de tanta gente que ha encontrado en el Señor la felicidad y el sentido de la vida que estaban perdidos. Por eso la Biblia es también agradecimiento al Dios de nuestra fe por su palabra, su amistad, su presencia, por su amor. Diálogo de dos que se quieren. 

                                                                 Feliz día.

jueves, 21 de mayo de 2020

457.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN


Evangelio de san Juan 16, 16-20 

“Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”. Se refiere el Señor a su pasión, muerte en cruz y resurrección; pero quizá también a las ocasiones en que dejamos de “ver” al Señor, es decir, lo dejamos en un rincón, no lo tenemos en cuenta, etc., y entonces es cuando nuestra vida toma la pendiente hacia abajo; pero el amor del Señor es más grande que nuestros abandonos y de una manera u otra se hace encontradizo. “Me volveréis a ver”, bien en el otro, en la oración, un acontecimiento o una vivencia, etc., de nuevo volvemos a encontrar al Señor porque él jamás se ha ido de nuestro lado. Hemos opacado su presencia, lo hemos tapado con el polvillo de la rutina, el cumplimiento y demás normas y preceptos, hasta que descubrimos que nada de eso es ni tiene que ver con el Señor, y entonces lo “volvemos a ver”, con claridad y nitidez, nos damos cuenta que siempre ha estado presente en nuestras vidas aunque nos empeñáramos en no reconocerlo. Y una vez que damos con Él, entonces sí tienen sentido los mandamientos, preceptos y demás normas. “Ya no me veréis”, cuando prescindimos del otro, vivimos sólo pendientes de nosotros, no somos capaces de mirar más allá de nosotros mismos; “me volveréis a ver”, cuando hacemos de nuestra vida entrega y servicio a los otros igual que hizo Jesús de Nazaret.
                                                   
                                                                           Feliz día.

miércoles, 20 de mayo de 2020

456.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN

Evangelio de san Juan 16, 12-15 

 “Muchas cosas me quedan por deciros”, sí, mucho nos queda por aprender, por descubrir, pero el “Espíritu de la verdad nos guiará hasta la verdad plena”. Pero además de su palabra, el Señor quiere revelarse en ti, en nosotros, quiere que hoy seamos la “Biblia” que mucha gente lee; de ahí la exigencia de la fidelidad al Señor y su palabra, somos el espejo donde muchas gentes miran y ojalá que la imagen que en él vean sea la del rostro del Señor por la calidad de nuestra vida de fe. El “Espíritu nos guiará hasta la verdad”, hasta descubrir que sólo merece la pena vivir desde el amor, como hizo Jesús de Nazaret, que sólo eso da sentido a la vida siendo todo lo demás humo; el Espíritu nos ayuda a descubrir que sólo se vive cuando uno se desvive por otro, por aquel que quiere y por quien es capaz de darlo todo; el Espíritu que va sacando lo mejor de cada uno para asemejarnos al Señor, porque si el mismo Espíritu actúo en Jesús lo hace en nosotros (y no hay otro Espíritu), ello nos dice que podemos hacer en nuestro tiempo las obras que Él hizo.
           
                                                                         Feliz día.

domingo, 17 de mayo de 2020

454.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN

Evangelio de san Juan 14, 15-21 

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”. Es la condición para guardar los mandamientos del Señor, amarle. Porque cuando de verdad se quiere a alguien cuesta poco guardar sus mandatos, cumplir su voluntad, hacerla caso. ¿Y cuáles son los mandamientos del Señor? El amor a Dios Padre y al otro. Y al cumplir los mandamientos mostramos que le queremos. Pero lo primero es sentirse querido por el Señor, porque de lo contrario cumplir sus mandamientos se convierte en una carga insufrible, en una imposición insoportable; por el contrario, desde el amor a Él se nos hace fácil y llevadero cumplir sus mandatos, porque cuando se quiere a alguien lo que se busca es agradarle. Si queremos agradar al Señor tenemos que volcarnos en los otros, en el que tengo al lado, acompañando un rato al que se encuentra solo, al enfermo, prestando oídos al que quiere desahogarse, etc. Eso es lo que hizo y el mensaje que nos deja Jesús de Nazaret, quien buscó en todo momento cumplir la voluntad de Dios Padre porque por encima de todo lo quería con verdadera pasión, y por eso llevó el proyecto de Dios hasta el final y encontrar la vida eterna para todos. ¿Estamos apasionados por Dios Padre, por su propuesta? ¿Vivimos los mandamientos del Señor como imposición o como medio de liberación y amistad con Él? Feliz día.

viernes, 15 de mayo de 2020

452.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPIRITU SANTO.AMÉN

Evangelio de san Juan 15, 12-17

“A vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer”. Y es que eso es lo que tiene la amistad, compartir con los otros lo que somos y tenemos. Jesús de Nazaret nos ha dado a conocer su experiencia de Dios Padre, la comparte con nosotros no para que tengamos la misma experiencia que Él, que eso es imposible, sino para que tengamos la nuestra, nuestro encuentro personal con Dios Padre. Y eso es lo que tiene que suceder no sólo en la familia y la comunidad o iglesia, sino en todos los ámbitos de la vida, compartir la alegría de la fe y la amistad con el Señor. Es verdad que hoy es muy difícil, pues fácilmente encontramos rechazo e indiferencia incluso en las propias familias, pero entiendo que cuando se lleva de verdad bien arraigada la fe, ésta sale de manera espontánea. Quizá pensamos que ante los otros tenemos que mostrarnos perfectos, aguantarlo todo, que parece se aprovechan de nosotros, etc., pero no es así. Fe es creer en Dios, sentir esa alegría fruto del encuentro con Él; fe no es dolor ni pesadumbre, no es esclavitud a unas normas ni preceptos ni doctrinas ni dogmas, etc.; es por encima de todo una relación de amistad y esa amistad o nos hace de verdad felices o no es tal. Si mi fe conlleva en primer lugar la obligación de unas normas es que estoy equivocado. Es verdad que oramos, vamos a misa, buscamos ratos en soledad para orar con Dios, etc., pero eso es la consecuencia de una amistad, no es lo primero, sino que lo primero es la amistad y luego vendrá lo demás. El Señor nos llama amigos y no siervos, porque el siervo no sabe lo que su señor hace; nosotros sí sabemos lo que hace, siente y desea nuestro amigo Dios. Feliz día.

lunes, 11 de mayo de 2020

450.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN

Evangelio según san Juan 14, 21-26 
“Vendremos a él y haremos morada en él”. El Señor quiere establecer su morada en nosotros, quiere habitar en nosotros a pesar de cómo somos con frecuencia, del poco caso que en ocasiones le hacemos; no hace el Señor ascos de nuestras huidas, de las veces que le engañamos cuando vamos tras las “obras de nuestras manos” y las endiosamos. Parece que todo eso le importa bastante poco al Señor. Que hace morada en nosotros, que viene humildemente a nuestra vida, nuestra casa, para ordenarla, limpiarla, darle un nuevo sentido, abrir las ventanas para que entre el viento del Espíritu Santo, que sople con fuerza para que desaparezca de nuestra vida todo aquello que nos separa de los otros y del mismo Señor. Ya no sólo que la “palabra habita en medio de nosotros”, sino que “habita en nosotros”, dentro de nosotros, transformándonos desde dentro. Es la grandeza del amor, querer estar lo más cerca y unido al ser amado. Así es Dios con nosotros. Feliz día.Escribe un mensaje

jueves, 30 de abril de 2020

447.- EVANGELIO DEL DÍA

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, AMÉN

Evangelio de San Juan Jn 6, 44-51

 “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre”. Como Jesús de Nazaret, también tu eres el pan vivo bajado del “cielo”, salido de las manos de Dios, salido de la familia e iglesia para alimentar al hambriento no sólo de pan sino también de compañía, al hambriento de ser escuchado, al hambriento de Dios. Y porque somos obra del Señor, salidos de sus manos, nuestra vida tiene que ser un reflejo de tamaño artista. “El que coma de ese pan vivirá para siempre”, porque el pan que tu das no es soso ni endurecido ni tiene moho, es pan bueno hecho con los “granos” de tu entrega, los granos de tu servicialidad, los granos de tu gratuidad, de tu presencia, de tu paciencia, etc. Porque llevas vida, llevas alegría, llevas el evangelio, llevas al Señor; y si es a Dios a quien das, entonces entregas vida para siempre, si lo que ofreces es la amistad con el Señor, ¿qué más vida podemos esperar? Cuando llevas y entregas al Señor eres tú mismo quien se entrega, das vida, das testimonio, das ejemplo y abres caminos para el encuentro con Dios, con la vida.
                                                             
                                                                     Feliz día

martes, 28 de abril de 2020

446.- EVANGELIO DEL DÍA

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPIRITU SANTO. AMÉN

Evangelio de san Juan 6, 30-35 

“Señor, danos siempre de ese pan”. Y Jesús contestó: “Yo soy el pan de vida”. No es el pan que comemos cada día y nos sacia temporalmente, Jesús, el Señor es el pan que nos da vida, alimenta el corazón y le da fuerzas para acercarnos y querer a los demás; no es el pan hecho de trigo sino el pan hecho con la entrega y el servicio cada día, hecho con el esfuerzo para hacer familias, comunidades e iglesia donde de verdad se viva la fraternidad. El Señor es el pan de vida pues en Él nos reunimos como “granos”, Él es la razón de la comunidad, de la iglesia; y como Él “alimentamos” (o debemos alimentar) a los otros con nuestro testimonio, alimentamos con el servicio y la humildad. Como Jesús, debemos ser el pan que se ofrece, pan que se entrega y deshace por los otros, pan que alimenta y ayuda a crecer a los demás, pan formado por muchos “granos” que se juntan para dar sabor y consistencia a las familias y a la iglesia, pan sencillo para llegar a las mesas de todas las familias, es decir, que la palabra de Dios llegue a través nuestro, a todas las gentes. Si Jesús es el pan de la vida porque es vida lo que nos proporciona, que nunca seamos ese pan envejecido, duro y seco que se tira, sino al contrario, pan blando, agradable, pues así tiene que ser la familia, comunidad, la iglesia y cada creyente, un lugar agradable, lugar de encuentro con Dios.

                              Feliz día.

domingo, 26 de abril de 2020

445.- EVANGELIO DEL DÍA

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN

HOLA A TODOS. HOY DOMINGO 26 DE ABRIL A LAS 12,30 TRANSMITIRÉ LA EUCARISTÍA FACEBOOK. OS INVITO A TODOS LOS DE LA PARROQUIA A SEGUIRLA, LOS QUE TENGÁIS INTERNET, CLARO.
VOY A PONER EL CRISTO DE LA CAPILLA EN EL PORCHE DE LA IGLESIA. EL CRISTO DE LA ESPERANZA AL QUE PEDIRLE PARA QUE PROTEJA A NUESTRO BARRIO DE SANTA ISABEL. SI OS ACERCAIS A LA COMPRA O LOS NIÑOS A PARTIR DEL DOMINGO, PODREIS REZARLE. AUNQUE DIOS ESTÁ EN EL CORAZÓN DE CADA UNO. SALUDOS. EL SEÑOR HA RESUCITADO. VERDADERAMENTE HA RESUCITADO.

                                                    Nuestro Cristo a la puerta de la iglesia

Evangelio de san Lucas 24, 13-35
    
Los discípulos de Emaús. “Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan”. ¿Qué había pasado por el camino? Pues que en su fracaso, el de los dos discípulos, Jesús había resucitado. Ambos se sentían decepcionados, creían que Jesús de Nazaret era un fracasado, que su proyecto no tenía futuro alguno y que les había fallado. Sus esperanzas estaban hechas añicos. Sus ideales de restauración habían caído por tierra. Habían puesto su esperanza en sus ideales más que en Jesús. Parece que confiaban más en ellos que en Jesús y la fuerza del amor de Dios. Y de eso iban hablando. Seguramente llevaría tiempo a los discípulos echar por tierra sus ideas y asimilar el proyecto de Dios. Sus ideales eran restaurar el reino de Dios impuesto como diera lugar, no habían entendido que la propuesta del Señor pasaba por la propia entrega. Sin embargo, leyendo las escrituras se dieron cuenta que una página nueva se abría con Jesús de Nazaret, que el amor de Dios Padre había llegado al máximo, cayeron en la cuenta que la historia no terminaba en la cruz sino en la vida, la resurrección, conocieron el don y la voluntad del Señor realizada en Jesús. Y conforme descubrían su corazón ardía, y entendieron aquel gesto de Jesús de “partir” y “dar” el pan, entendieron que entonces él les decía que ahí estaba su vida, en partir, dar y entregar la vida por los otros, entendieron que darse es lo que proporciona la vida porque tras todo ello se encuentra el amor de Dios Padre. Y esa es la experiencia que transmiten a los demás. Y comparten todos, porque cada cual ha tenido su encuentro con el Señor, cada uno distinto, personal, experiencias únicas. Y como esos discípulos, al leer las Escrituras nos damos cuenta que en ellas está no sólo la vida e historia de Jesús sino la tuya, la mía, la de todos; pero una historia abierta sin fin, porque en ella está el Señor.
         Feliz día.

miércoles, 22 de abril de 2020

444.- EVANGELIO DEL DÍA

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN

San Juan 3,16-21



Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.



Comentario 


El evangelio de hoy está lleno de palabras cargadas de mucho sentido y profundidad simbólica. 'Tanto amó Dios al mundo' El amor es el motor de todo, es la propuesta de Dios para cada uno de nosotros. Es la manera nueva y maravillosa de entender la relación con Dios. 'Para tener vida eterna' Es de Vida de lo que hablamos, en nuestra relación con Dios está en juego la Vida, con la mayúsculas de sentido. Nuestro Dios es un Dios de vivos, de vivir intensamente y en profundidad. 'Para que el mundo se salve', la salvación es el regalo, ama, quiere que vivamos  y nos salva. Alejémonos de esos predicadores que hablan de un dios que condena, de un dios que echa fuera, que impone castigos... En días como estos se escuchan algunas voces que hablan de ellos. No es el Dios de Jesucristo. 'La luz vino al mundo' No quiere tinieblas, quiere luz, una luz para no tropezar, para nos perderse, para mostrarse cada uno como es, para que no tengamos miedo... tenemos que acogerla, no alejarla de nuestro corazón y pasarla a otros. 'Él que obra la verdad', la verdad es la manera de dar testimonio, de mostrarle, de anunciarle. Una verdad que se cimienta en Él que es la Verdad. Amor, Salvación, Vida, Luz, Verdad... auténticos regalos y abrazos de Dios para cada hombre y mujer de este mundo. ¿Por qué tanto miedo? Es nuestro Dios es cercano, nos quiere. 

lunes, 20 de abril de 2020

442.- EVANGELIO DEL DÍA

 EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN.

San Juan 3,1-8

Había un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
«Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».
Nicodemo le pregunta:
«¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».
Jesús le contestó:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».


 

Jesús le propone a Nicodemo 'nacer de nuevo'. Una propuesta que no entiende. ¿Cómo es posible? ¿Es posible empezar de nuevo? ¿Es posible parar el tiempo y volver a empezar? Jesús le habla de bautismo, del Espíritu, de una vida distinta. Quizá en este tiempo que nos ha tocado vivir también tengamos que escuchar ese mensaje de nacer de nuevo, de generar una manera nueva de vivir que nos lleve a romper el miedo, a no cometer errores, a comenzar a vivir pensando en los otros, a apuntarnos a algo nuevo... 
Nicodemo ha visto y descubierto en Jesús alguien especial, su mensaje le ha cautivado, le llama Rabí. Quiere aprender, quiere saborear lo nuevo que Jesús anuncia. Jesús le propone que dé un paso más, que cambie su vida, que sea un hombre nuevo, que no se conforme con una enseñanza o una lección... Jesús le habla de vida, de vivir de otra manera, de dar un cambio total en su proyecto de vida. El bautismo que le propone es salir de lo viejo, 'lavarse' de todo aquello que lo tiene atrapado en un pasado que atenaza y pesa, un Espíritu que le haga romper todo tipo de ataduras, miedos y vacíos y.... nacer de nuevo, ser un hombre nuevo. La propuesta también es para ti y para mi.  https://buenanoticiadiaria.blogspot.com/2020/04/ser-nuevos.html

sábado, 18 de abril de 2020

441.- EVANGELIO DEL DÍA

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN.
Evangelio de san Marcos 16, 9-15.
“Se apareció primero a María Magdalena”, de la que el Señor había sacado “siete demonios”. El Señor realizó en Mª
Magdalena un cambio radical, de raíz. ¿Y cómo no anunciar eso? Fruto del encuentro del Señor con María, seguro que en ella dio comienzo un proceso que culminó con su total entrega a la causa de Jesús de Nazaret. María se asombraría de las palabras de Jesús que hablaba de Dios Padre, que no la condenaba, como los fariseos, los doctores de la ley, etc., sino de un Dios acogedor de sus hijos, Dios que perdona, te abraza y acoge porque te quiere; Dios que no condena sino que sufre con el dolor, la pena y tristeza de sus hijos (¡y que padre no padece cuando lo hacen sus hijos!), a la vez que se alegra de su felicidad, cuando se sienten bien. Y esas palabras iban poco a poco llegando y llenando el corazón de María, y desde la raíz su vida iba cambiando porque alguien la quería tal cual era y, desde ahí, comenzar una transformación que la llevaría a su dedicación plena a Jesús de Nazaret. Y ¿cómo no decir eso?, ¿cómo no transmitir a los demás la Buena noticia del amor de Dios? Porque las buenas noticias se comunican rápidamente. María es testigo de Dios vivo, presente y que actúa, da testimonio de lo que Dios ha hecho en su vida, cómo la ha transformado en una persona feliz, libre, auténtica. Ella da testimonio del amor de Dios. ¿Y nosotros? Como ella, también tenemos que ser testigos de lo que Dios hace en cada uno.

viernes, 17 de abril de 2020

440.- EVANGELIO DEL DÍA

 EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRUTU SANTO. AMÉN

Evangelio de san Juan 21, 1-14 

La misión de los discípulos y nuestra. “Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis peces”. Era de noche, habían salido a pescar, pero siguiendo las indicaciones de Pedro la pesca resulta nula; aparece el Señor y les pide pescado que no tienen, y les indica dónde tienen que echar las redes. Y así lo hacen, guiados por la palabra de Jesús la pesca es abundante. ¿Dónde tenemos que echar nuestras “redes”?, y ¿qué redes?, ¿qué criterio nos guía? Para lanzar nuestras “redes” nunca puede guiarnos el criterio de destacar por encima de los otros, de ser más ingeniosos o listos que los demás, de lo bien que hacemos las cosas, etc., sino el criterio que orientó a Jesús de Nazaret, el bien de las personas; y para ello tenemos que lanzar las redes de la solidaridad, las redes de la compasión, de la amistad, de detenernos un rato con los otros, etc.; y no son “redes” que lanzamos de vez en cuando sino que tiene que ser algo que salga de manera espontánea de nosotros, algo que sale de forma natural. Cuando es la palabra del Señor quien orienta nuestras vidas, ésta marcha por derroteros de justicia, de entrega y misericordia; por ello que su palabra continúe siendo la brújula que nos oriente en la vida.

miércoles, 15 de abril de 2020

437.- EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio de san Lucas 24, 13-35 

 Discípulos de Emaús. “Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras”. Jesús de Nazaret les ayuda a descubrir a ellos dos, Cleofás y su amigo (nosotros, la comunidad), que en las Sagradas Escrituras vemos reflejada nuestra vida, es el espejo donde mirarnos, ella hace referencia a nosotros. Y desde esa “tierra fecunda”, partiendo de ella, Jesús vivió el Nuevo Testamento (no lo escribió), lo vivió; y como él, también nosotros y mirándonos en el espejo de la Biblia tenemos que escribir nuestro evangelio, escribir y sobre todo ser, una buena noticia. Hoy, en la situación de emergencia que nos encontramos y a pesar de ella, ¿somos esperanza para los otros?, ¿les ayudamos a sobrellevar con dignidad esta situación de pandemia?, ¿les sacamos aunque sea una pequeña sonrisa? Hoy, entre otras cosas, eso es ser una buena noticia. El Señor Dios jamás nos abandona sino que nos fortalece en la debilidad, en los momentos de flaqueza anímica, entonces y más que nunca Él está ahí a nuestro lado; como a aquellos discípulos, su presencia les aclaró el entendimiento y calentó el corazón para que regresaran al encuentro con sus hermanos, y también hoy Él se hace encontradizo y nos pregunta ¿cómo estáis?, y desahogamos nuestro corazón con Él, y seguro que nos anima, fortalece para seguir empeñados en la vida y continuar siendo buena noticia para los otros. Seamos fuente de ánimo y esperanza.

martes, 14 de abril de 2020

436.- EVANGELIO DEL DÍA

Evangelio de san Juan 20, 11-18 

 “Mientras lloraba, María se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco”. Ella tiene el valor de asomarse al “sepulcro”, quizá el suyo propio, a lo mejor María se ha atrevido a mirar en su interior (algo que nos cuesta mucho) para llevarse una gran y grata sorpresa, que en su interior, su “sepulcro”, su historia mejor o peor, ahí se encuentran los dos ángeles vestidos de blanco, es decir, se encuentra el Señor. Porque aunque nos cueste creerlo, en esos momentos difíciles de la vida, cuando ésta nos muestra su lado más oscuro, cuando muestra los “sepulcros”, pues ahí está el Señor, a nuestro lado, cuidándonos. Porque Él no abandona como otros pueden hacer, Él permanece siempre fiel a la obra de sus manos aunque nosotros le dejemos. No, Él siempre fiel. ¿Miramos en nuestro interior sin temor alguno?, ¿qué encontramos? Y el Señor hace de ella apóstol, testigo y mensajera de la resurrección que Dios ha obrado en ella; y es que las buenas noticias no son para guardarlas sino compartirlas con los demás; y no hay mejor noticia que el acontecimiento de la resurrección, Dios en nosotros.

                                                                 FELIZ MARTES

viernes, 10 de abril de 2020

431.- EVANGELIO DEL DÍA

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN


Por todos los Cristos que sufren en los hospitales y residencias y por todos los que los cuidan con cariño  y valor.

Viernes santo.
   
Estamos en la casa de la comunidad, vamos conociendo personas, entablamos amistad y nace el cariño. Cierto que conocemos a unas más que a otras, nos abren y les abrimos el corazón y hallamos historias felices, familiares, de superación, junto a otras más tristes, incluso dolorosas, pero todas ellas envueltas en el manto de la fe. Y todos han crecido como personas y madurado como cristianos. Es la comunidad. Y hoy la palabra que nos conduce es la pasión del Señor según san Juan.
“He aquí al hombre”, proclama Pilato, y curiosamente ese “hombre” es el ejemplo de persona que los cristianos seguimos, ese hombre golpeado, torturado, crucificado, se ha convertido en ejemplo a seguir por todos nosotros. Ha pasado entre nosotros haciendo el bien, ha curado enfermos, realizado el milagro de compartir para que a nadie le faltara, siempre ha tenido una palabra de consuelo y esperanza para los apenados y tristes, ha acogido a los niños y consolado a las viudas. Pues a ese Jesús de Nazaret, el pueblo manipulado por el poder religioso y las autoridades civiles lo han condenado a morir en la cruz. La injusta muerte del justo. Pero ¿hay mayor dolor que sentirte abandonado por los tuyos, los amigos que han compartido contigo, sentado en la misma mesa y comido el mismo pan?, ¿ser traicionado y tres veces negado?
Pero hay alguien que en este drama todavía no ha hablado y que sin embargo lo ha dicho todo. Porque es verdad que esperamos una palabra de Dios Padre, una palabra de fortaleza, de ánimo, de esperanza, ¿cómo permitir esa muerte del justo?; pero Él estaba en la cruz de Jesús de Nazaret. Como estaba con él cuando hacía milagros, cuando curaba enfermos, etc., pues en la cruz también está; porque Dios no es el Dios que abandona, no guarda silencio sino que habla en Jesús, nos habla de fidelidad a un proyecto, de amor que se entrega, de gratuidad, de generosidad, nos habla de solidaridad, nos habla de amor a la humanidad. Dios grita “tengo sed”, que no de agua sino de justicia, de paz y fraternidad; Dios grita que “todo está cumplido” porque su propuesta ha sido llevada hasta el final, la entrega por amor.
No, Dios no calla, no guarda silencio. Y sigue hablando en la familia desalojada, sigue gritando en las personas que duermen en la calle, en los ancianos que viven solos, en los enfermos terminales, los huérfanos, viudas, extranjeros. En Jesús de Nazaret Dios grita, y aún tiene que decir otra palabra más, porque esperamos otra palabra. Y es que no puede ser que el poder de la tiniebla o del pecado venza la obra del Señor en Jesús, y por eso Dios tiene que seguir hablando. Viernes santo de dolor pero, sobre todo, viernes santo de la expectativa, de la esperanza, con el corazón en vilo, alerta, esperando una palabra que cambie el rumbo de la historia, la nuestra y la de la humanidad. Dios tiene que hablar porque el amor nunca guarda silencio.

LUZ para todos los que sufren


miércoles, 8 de abril de 2020

430.- EVANGELIO DEL DÍA

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTOS, AMÉN.

En el Miércoles Santo, nos IMPRESIONA EL AMOR DE JESÚS POR JUDAS, el traidor

Jesús, Tú amaste a Juan, con su ternura,
a Pedro, con su terquedad,
a Judas, quien te vendió por unas monedas.

Le lavaste los pies, como al resto, sabiendo de sus intenciones;
Dijiste en voz alta que uno de tus amigos te iba a entregar, para ayudarle a comprender la gravedad de lo que está pensando hacer, y ni aún así reaccionó;
Le diste un pedazo de pan untado, gesto de amistad entrañable en los pueblos semitas;
Finalmente, le dijiste "Lo que vas a hacer, hazlo pronto". No le abroncas. No le echas encima al resto de los discípulos, que no comprenden del significado de tus palabras.
Es más, parece que es una manera de acompañarlo con amor, más allá de su error, de su traición, de su pecado.
Es sobrecogedor, Jesús, lo que hiciste con Judas, en su noche oscura.

Pero lo que me hace temblar es que Tú, Jesús, haces lo mismo conmigo.
Me lavas los pies y el alma, una y otra vez;
me ayudas a caer en la cuenta de mis errores;
tienes mil detalles de delicadeza conmigo;
y, cuando decido apartarme de Ti o seguir otros caminos, lejos de abroncarme, me acompañas en silencio y me ofreces permanentemente tu ayuda.
En la noche oscura del error, Tú me acompañas y me amas, hasta el extremo.

martes, 7 de abril de 2020

429.- EVANGELIO DEL DÍA

 Evangelio de san Juan 13, 21-33. 36-38.

Martes santo. Traición de Judas y anuncio de las negaciones de Pedro. “Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él”. Quizá Judas se sintió defraudado por Jesús, su misión de Siervo Mesías, quizá Judas esperaba otro tipo de “Mesías”, impositivo, duro, exigente, y el mesianismo de Jesús de Nazaret es de ofrecimiento, de entrega y donación de la propia persona. Decepcionado abandonó al Señor y lo que ello significa, rechazo de aquello que hace grande a una persona en el buen sentido, grande en servicio, en caridad, en amistad. Y la gloria la alcanza Jesús en la cruz, máxima entrega por todos nosotros, momento cumbre de la fidelidad al proyecto de Dios Padre, proyecto que no es de cruz, sino de donación y amor por todos nosotros. Verdadera pasión la que sentía Jesús de Nazaret por el plan de Dios Padre. Y Dios es glorificado, porque la gloria de Jesús nos muestra cómo es de verdad el rostro de Dios, porque en Jesús Dios Padre se entrega por nosotros, en la cruz de Jesús Dios dice sí al nazareno, a su fidelidad; y dice que si también a nosotros, que a pesar de todo, sigue confiando y esperando en nosotros. Jesús no defraudó a Dios Padre, su fidelidad es absoluta. No le decepcionemos nosotros.

                      Feliz día a todos

sábado, 4 de abril de 2020

426.- EVANGELIO DEL DÍA

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, AMÉN

 Evangelio de san Juan 11,45-57. “Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él”. Jesús de Nazaret ha devuelto la vida a su amigo Lázaro, y muchos creen en él. ¿Y cómo no creer en el Dios de la vida, Dios que te devuelve la esperanza y las ganas por la vida? ¿Cómo no creer en el Señor que te desata de todos los pecados, vicios y demás historias que nos mantienen amarrados? ¿Cómo no creer en el Dios de la libertad que quita todas nuestras losas que nos impiden caminar junto a los otros, sentirnos en verdad familia de Dios? ¡Y qué contraste! La gente sencilla está junto al Señor, creen en Él porque han visto las cosas que hace, que da vida, que fortalece la esperanza, que saca lo mejor de nosotros haciéndonos más solidarios, más fraternos, porque nos habla de Dios Padre cercano, entrañable y amigo siempre junto a nosotros; pero los dirigentes buscan acabar con Jesús, temen por sus privilegios, sus puestos de honor, etc. Se han cerrado no sólo al Señor sino también a los demás y no ven más allá de sí mismos. Creemos en el Señor porque creemos en la vida, porque creemos en la fuerza del amor, la fuerza de Dios, porque creemos en la fraternidad y que con Él siempre es posible un mundo más humano. 

                        Feliz día.