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domingo, 24 de mayo de 2020

459.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN

Evangelio de san Mateo 28, 16-20 

 La Ascensión del Señor. Jesús convoca a los apóstoles en Galilea, donde fueron llamados por Él, y les da un mandato, que hagan discípulos de Jesús, no de los apóstoles, guardando sus enseñanzas, las de Jesús. Es decir, tienen que transmitir lo que el Señor les ha enseñado y no sus conocimientos; tienen que transmitir su experiencia de fe, dar testimonio de lo que Jesús hacía y ha realizado en ellos. El Señor no les dice que tienen que enseñar esta u otra doctrina, no les dice que deben transmitir estas u otras verdades de fe, sino que guarden lo que Él les ha enseñado. ¿Qué les ha enseñado el Señor?, ¿qué nos enseña? A estar con los otros, hacer comunidad, testimoniar la fe, ser comunidad no centrada en sí misma sino abierta al mundo, hablar de lo mismo que Jesús de Nazaret hablaba, de Dios Padre, pero hacerlo sobre todo desde la vida. Los apóstoles tienen que dar testimonio “desde Galilea hasta el momento presente”, tienen que dar testimonio de cómo el Señor ha obrado en ellos, como ha ido cambiando su vida haciendo de ellos discípulos, cómo dejando atrás doctrinas y verdades bien asentadas ha hecho de ellos caminantes de la fe, peregrinos buscadores de Dios Padre, personas al estilo de Dios, personas que con sus defectos y carencias quieren reflejar la manera de ser del Señor, quieren hacer real el sueño de Dios. “Ascensión” es dejarle hacer a Dios, ponernos en sus manos para que nos modele como artista que es, es crecer como personas y amigos del Señor, es crecer en humanidad y fe, hacernos mayores al estilo de Jesús de Nazaret.

                                                                     Feliz día.

viernes, 22 de mayo de 2020

458.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN.

Evangelio de san Juan 16, 23b-28 

 “Viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente”. Referencia a la pasión, demostración vivencial del amor de Dios Padre; y ya no se trata de hablar de Dios con imágenes sino desde la vida de cada día. Esto lo traducimos en que no sólo basta hablar del amor de Dios sino que tenemos que vivir el amor de Dios en los encuentros con los otros, con los familiares, amigos, etc.; no sólo hablar sino vivir el mandato del Señor. Jesús de Nazaret no sólo hablaba sino que vivía el amor de Dios Padre, en sus encuentros con la gente humilde, los menesterosos, los enfermos, leprosos, pecadores, etc., les hablaba del amor de Dios Padre; y hoy esa presencia eres tú, somos nosotros. Muchas veces somos la única Biblia que mucha gente lee. Por eso, además, tenemos que ser claros en nuestro lenguaje, que sea actual, palabras que lleguen a la gente; y no hay palabras que mejor lleguen que las del propio testimonio, las que nacen del corazón. La Biblia nos trae palabras de Dios que han pasado por el corazón del pueblo, la experiencia de fe de tanta gente que ha encontrado en el Señor la felicidad y el sentido de la vida que estaban perdidos. Por eso la Biblia es también agradecimiento al Dios de nuestra fe por su palabra, su amistad, su presencia, por su amor. Diálogo de dos que se quieren. 

                                                                 Feliz día.

jueves, 21 de mayo de 2020

457.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN


Evangelio de san Juan 16, 16-20 

“Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”. Se refiere el Señor a su pasión, muerte en cruz y resurrección; pero quizá también a las ocasiones en que dejamos de “ver” al Señor, es decir, lo dejamos en un rincón, no lo tenemos en cuenta, etc., y entonces es cuando nuestra vida toma la pendiente hacia abajo; pero el amor del Señor es más grande que nuestros abandonos y de una manera u otra se hace encontradizo. “Me volveréis a ver”, bien en el otro, en la oración, un acontecimiento o una vivencia, etc., de nuevo volvemos a encontrar al Señor porque él jamás se ha ido de nuestro lado. Hemos opacado su presencia, lo hemos tapado con el polvillo de la rutina, el cumplimiento y demás normas y preceptos, hasta que descubrimos que nada de eso es ni tiene que ver con el Señor, y entonces lo “volvemos a ver”, con claridad y nitidez, nos damos cuenta que siempre ha estado presente en nuestras vidas aunque nos empeñáramos en no reconocerlo. Y una vez que damos con Él, entonces sí tienen sentido los mandamientos, preceptos y demás normas. “Ya no me veréis”, cuando prescindimos del otro, vivimos sólo pendientes de nosotros, no somos capaces de mirar más allá de nosotros mismos; “me volveréis a ver”, cuando hacemos de nuestra vida entrega y servicio a los otros igual que hizo Jesús de Nazaret.
                                                   
                                                                           Feliz día.

miércoles, 20 de mayo de 2020

456.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN

Evangelio de san Juan 16, 12-15 

 “Muchas cosas me quedan por deciros”, sí, mucho nos queda por aprender, por descubrir, pero el “Espíritu de la verdad nos guiará hasta la verdad plena”. Pero además de su palabra, el Señor quiere revelarse en ti, en nosotros, quiere que hoy seamos la “Biblia” que mucha gente lee; de ahí la exigencia de la fidelidad al Señor y su palabra, somos el espejo donde muchas gentes miran y ojalá que la imagen que en él vean sea la del rostro del Señor por la calidad de nuestra vida de fe. El “Espíritu nos guiará hasta la verdad”, hasta descubrir que sólo merece la pena vivir desde el amor, como hizo Jesús de Nazaret, que sólo eso da sentido a la vida siendo todo lo demás humo; el Espíritu nos ayuda a descubrir que sólo se vive cuando uno se desvive por otro, por aquel que quiere y por quien es capaz de darlo todo; el Espíritu que va sacando lo mejor de cada uno para asemejarnos al Señor, porque si el mismo Espíritu actúo en Jesús lo hace en nosotros (y no hay otro Espíritu), ello nos dice que podemos hacer en nuestro tiempo las obras que Él hizo.
           
                                                                         Feliz día.

martes, 19 de mayo de 2020

455.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, AMÉN.

Evangelio de san Juan 16, 5-11 
“Conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito”. ¿Quién es el Paráclito? Si, el Espíritu Santo, el amor y la amistad del Señor, es como la carta de amor que el Señor nos envía; pero hoy, y valga la comparación, el “Paráclito” también eres tú, porque tenemos que ser con nuestro estilo de vida el mensaje que Dios Padre envía, ser su presencia hoy en medio de nuestra historia y el tiempo que nos ha tocado vivir, ser una buena noticia de esperanza. “Conviene que yo me vaya”, pero el Señor no nos quiere decir que se marcha y nos deja abandonados, huérfanos, no; es como la madre y el padre de familia que siempre se encuentran ahí, pues los hijos se hacen mayores, marchan de casa pero sabiendo que siempre cuenta con unos padres a su lado, atentos a él, a cómo discurre su vida, siempre prestos a echarle una mano siempre que haga falta. Así es el Señor con nosotros, que nos quiere adultos en la fe, desarrollando nuestras virtudes y poniéndola al servicio social, de la iglesia, nos quiere capaces de desenvolvernos por nosotros mismos, pero además siempre atento a cada uno de sus hijos, siempre listo para tender una mano. Es el Dios de nuestra fe.
                                                                  Feliz día.

domingo, 17 de mayo de 2020

454.- EVANGELIO Y COMENTARIO

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN

Evangelio de san Juan 14, 15-21 

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”. Es la condición para guardar los mandamientos del Señor, amarle. Porque cuando de verdad se quiere a alguien cuesta poco guardar sus mandatos, cumplir su voluntad, hacerla caso. ¿Y cuáles son los mandamientos del Señor? El amor a Dios Padre y al otro. Y al cumplir los mandamientos mostramos que le queremos. Pero lo primero es sentirse querido por el Señor, porque de lo contrario cumplir sus mandamientos se convierte en una carga insufrible, en una imposición insoportable; por el contrario, desde el amor a Él se nos hace fácil y llevadero cumplir sus mandatos, porque cuando se quiere a alguien lo que se busca es agradarle. Si queremos agradar al Señor tenemos que volcarnos en los otros, en el que tengo al lado, acompañando un rato al que se encuentra solo, al enfermo, prestando oídos al que quiere desahogarse, etc. Eso es lo que hizo y el mensaje que nos deja Jesús de Nazaret, quien buscó en todo momento cumplir la voluntad de Dios Padre porque por encima de todo lo quería con verdadera pasión, y por eso llevó el proyecto de Dios hasta el final y encontrar la vida eterna para todos. ¿Estamos apasionados por Dios Padre, por su propuesta? ¿Vivimos los mandamientos del Señor como imposición o como medio de liberación y amistad con Él? Feliz día.